Todavía retumban entre los vecinos del barrio Santa Ana, de City Bell, las detonaciones de los más de 20 disparos que perforaron el silencio de la madrugada del jueves, en un demencial ataque callejero protagonizado por un sujeto contra tres jóvenes del lugar.
Como lo reflejó este diario en su edición de ayer, el violento episodio se inició en la esquina de 15 A y 461 B, para luego extenderse hacia las inmediaciones, por donde el agresor persiguió a sus víctimas tras formularles algunos reproches por cuestiones que se ignoran.
Dos de los muchachos sufrieron lesiones: uno de ellos recibió un proyectil en una pierna, por el cual fue atendido en el hospital San Martín, y el restante un roce de bala en un muslo, lesión por la que fue curado en el hospital de Gonnet.
De acuerdo a lo que informaron algunos frentistas, quien disparó esos más de 20 tiros “estaba encapuchado y tenía una pistola nueve milímetros”.
También citaron que llegó “en un auto negro”, donde estaba acompañado por otros individuos, pero que del coche “bajó él solo”.
SIGUE PROFUGO
Pese a que hubo coincidencias en asegurar en el barrio Santa Ana que el atacante y sus acompañantes “son del barrio El Molino”, también de City Bell, por el momento los encargados de la investigación de este caso no han podido dar con el paradero de los integrantes de ese grupo. Esta circunstancia es lo que más preocupa a los vecinos del Santa Ana. Varios de ellos confesaron sentir miedo de que otro incidente de esas características pueda repetirse de un momento a otro.
“Supimos que hubo algunos problemas entre jóvenes de los dos barrios, pero hasta ahora no había pasado de un intercambio de insultos y de algunos golpes de puño y patadas”, dijo a EL DIA una vecina que vive a pocos metros de donde arrancó la balacera.
Fuentes policiales deslizaron que “las propias víctimas no colaboran con la investigación, quizás por miedo”.
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